12 OCTUBRE O LA HOGUERA DE LAS VANIDADES


La Hoguera de las Vanidades es el título de la novela de Tom Wolfe en la que trata de explicar hasta qué punto el dinero y la fama resultan inútiles para salvar a un individuo cuando se reúnen en su contra situaciones y circunstancias desfavorables.

La celebración institucional del Día de España, a modo de hoguera de las vanidades, se ha convertido en el escenario pintiparado para que cada cual resalte las diferencias en función de sus intereses políticos y personales en un cuadro de hipocresía y juego de apariencias en el que las convenciones cambian de acuerdo con las conveniencias del momento. Lo de destacar aquello que nos debe unir como país huelga o, en el mejor de los casos, queda relegado a un segundo plano.

El excesivo cariz castrense, reminiscencia del pasado, no es más que un intento largamente fallido de utilización del Ejército como símbolo en pos de una unidad nacional, unidad convertida en arma arrojadiza que realimenta a quienes la defienden hipócritamente y a quienes la ponen en solfa en función de unos supuestos perversos intereses.

Por otra parte, resaltar la vanidad de aquellos que pretenden sobresalir por su ausencia en un gesto a su galería y no por su contribución a una convivencia democrática y a los que pavonea su representatividad con los mismos argumentos de aquellos, haciendo omisión de la lealtad institucional.

No menos dignos de reseñar en dicha vanidad a los que de forma nostálgica aprovechan la oportunidad para anteponer los símbolos por encima de los derechos propios de un estado democrático en una concepción trasnochada de una unidad nacional, llegando a reinterpretar de forma pacata la historia para ello.

No podemos ni debemos salvar de esta hoguera de la vanidad a quien ha obtenido su cargo por herencia, que subido en un pedestal contempla año tras año impávido e indiferente que unos pocos pretendan imponer un único pensamiento en la consideración de la unidad nacional y del concepto de patria.

La hoguera de las vanidades del 12 de octubre explica de forma meridiana y palmaria que un verdadero sentimiento de unidad nacional resulta inane si se reúnen circunstancias y situaciones desfavorables cuando prevalecen intereses partidistas o políticos contradictorios que se realimentan entre sí.

Ante todo ello, una mayoría social atónita viéndose jalonada por los intereses de unos y de otros, viendo no como testigo de excepción ajena a cuanto se pretende representar en la celebración, esperando que la hoguera termine cuanto antes con tanta vanidad.

Puño en Alto

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