EN LA SALA ZAR TODO HUELE MAL

Ahondando en las peculiaridades de la Sanlúcar del Santo Régimen cabe referenciar, aunque de forma sucinta, a un personajillo que creyéndose el mazo de Thor o el caballo de Atila va por ahí marcando territorio al mejor estilo de un personaje de la mafia calabresa.

¿Recuerdan a aquel orondo y fondón personaje que, sin saber hacer la O con un canuto se comportaba en aquella barriada tan olvidada como beneficiosa para sus intereses, tal sheriff de los pueblos de la América profunda de las películas serie B, que a la postre fue sustituido por otro personaje no menos pintoresco a quien solo se le reconoce la cualidad de tener una nariz bien entrenada y de profesar las mismas amistades peligrosas que su antecesor en el cargo?

Seguro que es bien recordado. Pues, al parecer ha debido crear escuela y le ha salido un alumno aventajado y no precisamente su sucesor en el cargo, que no es otro que aquel que sustituyó a la Reina de Corazones y que con no menos burdas formas y sin cortarse un pelo va repartiendo amenazas y castigos a cuantos, individual o colectivamente, osen poner en entredicho la acción del gobierno local y en su tosca sutileza señala a quien se debe beneficiar u obviar, en el mejor de los casos, de la acción del gobierno local.

Sus rabaneras formas y su aspecto también orondo y fondón se mimetizan con las de aquel pretendido sheriff y no hay colectivos que no las sufran, salvo aquellos que sumisamente bajan la cerviz y entonan el “si bwana” para congraciarse con el susodicho y obtener las preceptivas prebendas por subordinación cerril.

Los que le conocen dicen que su cuestionable y escasa catadura moral y ética no ha sido adquirida ni sobrevenida por su nueva dedicación pública, sino que la traía bien asentada de fábrica y que ahora ha encontrado el vehículo perfecto para desarrollarla y dar riendas sueltas a su verdadera esencia.

Al parecer, en su actividad profesional y laboral anterior ya daba señales inequívocas de su falta de escrúpulos, dejando un considerado reguero de afectados y perjudicados. Y este hecho es el que sorprende sobremanera.

En la “sala” de espera en la que ha convertido su despacho municipal se comporta tal “zar” donde entran a diario ciudadanos buscando su benevolencia y la mayoría salen sabiendo que han tenido que perder algo de dignidad en ella para no salir más perjudicado aún.

Su engreimiento le debe hacer desconocer que ya hay una larga lista de afectados y más que se pueda constituir una plataforma de damnificados antes y ahora por el personaje en cuestión, dentro de ella no hay pocos que esperan pacientemente el momento para la debida revancha.

En un pueblo como la Sanlúcar del Santo Régimen, los colmillos retorcidos pueden tornar en dagas afiladas, y llegado el caso, siempre la cabeza de un subalterno por muy crecido y apoyado que se crea, caerá antes que el artífice del Régimen.


Puño en Alto

4 respuestas a “EN LA SALA ZAR TODO HUELE MAL”

  1. ESTE ES UN ZAMPAPOLLAS!

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  2. Muy descriptivo, el artículo y el comentario también

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  3. ESTE ES UN ZAMPAPOLLAS!

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  4. Muy descriptivo, el artículo y el comentario también

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