TRANSFUGUISMO A LA CARTA

Dentro de las peculiaridades de la Sanlúcar del Santo Régimen está la anomalía democrática de los tránsfugas. Tránsfugas declarados, pero sin efecto en el pleno municipal con la aquiescencia del equipo de gobierno, por razones obvias, y ampliamente referidas en anteriores reflexiones al respecto, y del consentimiento, por razones más que nada crematísticas, de quien debe velar por el cumplimiento de la legalidad y la voluntad de los ciudadanos expresadas en las urnas.

Hay que recordar que en su día el tránsfuga de la extrema indecencia, en una intervención en el pleno adjuró de la formación política por la que salió elegido como único concejal en 2019, tildándola de chiringuito y banda de seudomafiosos entre otras lindezass, manifestando que abandonaba ese partido, aunque, de ni coña, iba a renunciar a su acta de concejal.

Recientemente, a través de algunos medios de comunicación muy minoritarios y muy sesgados, se ha sabido que ha constituido un nuevo partido en el ámbito ideológico de la extrema indecencia, lógicamente.

En el pasado pleno municipal de febrero, todo aquel vecino de la ciudad dispuesto a perder el tiempo y seguirlo por internet, pudo comprobar cómo se consiente de forma deliberada que se incumpla la voluntad popular.

El referido tránsfuga de la extrema indecencia defendió personalmente una moción presentada con el membrete del grupo municipal de la formación política que descalificó de forma tan vehemente con acusaciones muy graves. La cuestión es, si este señor ha abandonado el partido por el que se presentó y fue elegido, ¿cómo es posible que esa formación política le permita presentar mociones si ya no tiene representación en dicho pleno? ¿Cómo es posible que se le permita a dicho concejal defender una moción que no ha podido presentar?

Cuando otro representante de la oposición quiso saber quién presenta esta moción, el interfecto contestó con tono grandilocuente y muy contrariado: «esta moción me pertenece a mí». Todo ello, ante la indiferencia más absoluta del alcalde que preside la sesión y la no menos indiferencia de quien tiene la obligación de que se cumpla la legalidad, la conocida por vivir en el país de las maravillas. Ni que decir tiene que esta indolencia se comparte con el resto de miembros de la corporación. Esta indolencia ralla la ilegalidad y hay quien no descarta en poner conocimiento de los hechos en el ámbito competente por si fuera objeto de algún reproche judicial o jurídico. 

Así las cosas, la Sanlúcar del Santo Régimen, entre sus consabidas peculiaridades, posee la de tener la singularidad de un transfuguismo a la carta. Tránsfugas en las redes sociales y tras las pancartas que, llegado el caso, aparcan transitoriamente su transfuguismo en el ámbito plenario.

El por qué se consiente todo esto, y por qué se actúa de esta manera, se ha comentado en otras ocasiones. Al principal partido del Gobierno Local le conviene que cuanta más opciones políticas puedan presentarse en las próximas elecciones mejor, ya que manteniendo su clientelismo le basta para conservar la alcaldía. Los tránsfugas con marchamo de transitoriedad, no formalizan su paso al grupo de los No adscritos, para seguir disfrutando de las asignaciones económicas y del contrato de funcionario de empleo que tienen derecho los grupos municipales debidamente constituidos según los resultados electorales.


Puño en Alto

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