SESTEO, TRANSFUGUISMO Y MÁS PANCARTAS


Cierto es que, aprovechando el viento de cola que se daba por cualquier rincón del país a favor de las candidaturas llamadas del cambio, los pretendidos y eventuales asaltacielos locales en 2015 obtuvieron un importante respaldo popular. No menos cierto es, que no supieron gestionar ese respaldo obtenido, dilapidando por méritos propios aquel aval recibido.

Fueron cuatro años de sesteo, de dejarse engatusar y manipular por quien su único objetivo era utilizarlos como ariete contra la que consideraba verdadera oposición, amén de decisiones difíciles de entender que no supieron explicar, el mayúsculo desconocimiento de la realidad municipal y la falta de dedicación, hicieron que en 2019, sin viento de cola a favor, se dieran de bruces con la cruda realidad y a punto estuvieron de quedar fuera del pleno municipal. Este revés no sirvió en absoluto para una necesaria reflexión y en una mezquina interpretación de los resultados, pretendieron culpar a terceros de su propio fracaso.

Entre las decisiones difíciles de entender fueron la de prestarse a apuntalar a un gobierno en minoría facilitando con ello que no tuvieran la necesidad de cambiar sus políticas antisociales ni sus modos antidemocráticos de gobernar porque siempre estaban dispuestos a prestarse como bastón de sujeción.

Algunos buenos pensantes creyeron que, más allá de no haber reflexión al respecto, habían aprendido la lección, sin embargo, con desazón y no poca indignación observan que nada han entendido ya que han vuelto a repetir actitudes con nuevos ropajes, con el agravante de representar un clamoroso caso de transfuguismo, haciéndole de nuevo el juego al principal partido en el gobierno local a cambio, presuntamente de seguir disfrutando de unas asignaciones económicas y recursos humanos.

Desde 2019 siguen sesteando con una testimonial, vergonzosa y populista presencia en la institución municipal, dejando trabajo serio de oposición al gobierno local a otros, considerándolo una laboral inútil y estéril, recurriendo a la pancarta, al megáfono, sin más compromiso que el confort que la trinchera les confiere.

Ahora, faltando poco más de un año para las próximas elecciones municipales de 2023 han despertado del letargo voluntario, eso sí, rescatando el traje de faralaes de un nacionalismo andaluz caduco para dar forma a su nueva propuesta política con el oportuno latiguillo de un nuevo sujeto político de obligación exclusiva andaluz. Con ello, pretenden dar solución a los múltiples problemas de Andalucía y, en concreto, de Sanlúcar hurgando en los posibles deméritos o contradicciones, cuando no, copiando descaradamente las iniciativas de otros sin hacer propuestas concretas de cosechas propias con las que dar solución a los carencias y problemas de la ciudad.

¿Quién puede de nuevo confiar en los que utilizan el transfuguismo para subsistir en la pomada política local, en quienes sestean hasta que ven en lontananza un nuevo ciclo electoral que les compromete y en quienes son incapaces de proponer nada concreto más allá de los oportunos eslóganes?

Haberlos lo habrá, pero a buen seguro que serán ya los menos.


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