ONDE VA, JUAN?

Da grima ver al todavía Vicepresidente de la Junta de Andalucía, Juan Marín, buscando micrófonos como un poseso desde donde intentar poner en valor su participación en el gobierno andaluz a modo de balance y que parece más un obituario de quien se sabe cadáver político.

Marín sigue pretendiendo ensalzar su papel como chico de los recados de la Junta de Andalucía, a quien todo el mundo mandaba y nadie respetaba. Ahora, tras verse nuevamente frustrada su inclusión en las listas del PP, va diciendo que hay quien quiere verle fuera del tablero político andaluz, sin atreverse a señalar quien lo desea, en un lastimoso intento de atribuirse una importancia que pocos, por no decir nadie, es capaz de considerar en lo más mínimo, sobre todo en el interno de su formación, salvo los paniguados que lo siguen aún.

En lo que sí hay un consenso mayoritario es el papel de tonto útil que ha desempeñado con dedicación y pulcritud. Blanqueó a la ultraderecha y será esta la que lo va desechar como un papel arrugado, y sirviendo de bastón del PP andaluz es ninguneado en la decisión de adelanto de las elecciones.

Marín llegó a donde llegó mintiendo y engañando al mejor estilo de un oportunista cuyo único valor que se le puede reconocer es haber estado en el momento oportuno en el sitio adecuado para servir a sus pretensiones. Tras varios intentos previos que no fructificaron al encontrase las puertas cerradas de varios partidos, lo consiguió en su Sanlúcar natal, en aquel chiringuito empresarial que utilizó para saltar a la política local en ese otro chiringuito que a la postre lo utilizó para integrarse en Cs de Albert Rivera.

Dicen los que le conocen bien, que en aquellos momentos en que Rivera consiguió el resultado electoral que le hizo creer que podía dar el sorpasso al PP, Marín a sus allegados llegó a comentar que se veía como ministro. Y de ahí que se dedicara a interpretar el papel de hombre sereno, tranquilo y haciendo del supuesto sentido común su imagen de hombre de estado que no pocas risas provocaban en su ciudad natal.

Como buen vendedor de humo que ha sido siempre, ahora es su pretensión atribuirse lo que tan solo él interpreta como magnífica labor política en estos cuatro años en el gobierno andaluz.

Tan desubicado se le ve que es capaz de afirmar, sin solución de continuidad, que descarta que Moreno Bonilla convoque las elecciones de forma inminente para a continuación decir que el PP buscará dejarlo fuera del tablero político andaluz, para terminar afirmando de forma grandilocuente, que Moreno Bonilla es un amigo muy amigo.

A pesar de haber tenido un viento de cola a favor, Juan Marín, tan solo va a ser recordado como aquel chicuco que quiso y no pudo, pudo y no supo, dedicándose a babear tras los que ahora le dan la espalda al considerar su actitud lacaya y servil ya amortizada.

Puño en Alto

Una respuesta a “ONDE VA, JUAN?”

  1. Ciudadanos ya no es nada. Tuvo la oportunidad de mostrarse com un partido de centro que colaborara a gobernar con el partido que obtuviera la mayoría, pero se pasó a apoyar al partido que había perdido las elecciones. eso le descalifica como partido de centro.

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