CON CRÍTICAS Y SIN ELLAS, TODOS A UNA

Es frecuente que aquellos grupúsculos políticos y sindicales desde su confortable trinchera ideológica y atribuyéndose una supuesta superioridad moral vociferen que todos los políticos son iguales y que todos van a lo que van. No se percatan de que con esa actitud le facilitan el discurso populista a esos que están situados ideológicamente en sus antípodas.

No todos los políticos son iguales, hay casos sonoros que así lo demuestran que no hace falta mencionarlos. De la misma manera que entre esos grupúsculos, ya sean políticos o sindicales no todos sus miembros son iguales, ni mucho menos. Decía Beltor Brecht que aquellos que luchan toda la vida o siempre, son los imprescindibles, y es cierto, de la misma manera que aquellos que, aún sin luchar de manera activa toda la vida, en un momento dado deciden dar el paso adelante y «pringarse» para intentar no solo poner en práctica lo que piensa, sino aquello que según la coyuntura puede y no por ello deben ser denostado.

Situarse en la sempiterna actitud de «pepillo grillo» está bien, nunca sobra nadie que indique el camino correcto deseado a seguir, pero no puede servir de excusa para demonizar a los que, sin atribuirse ninguna superioridad moral, arremangándose, intentan mejorar algo de aquello que le rodea.

En términos futbolísticos, se suele decir que solo puede fallar un penalti aquel que decide lanzarlo, aquel que con más o menos pericia asume la responsabilidad de tirarlo. Tirar el penalti supone asumir responsabilidad de hacer algo que vaya más allá de la constante crítica y mostrarse con la presunta superioridad moral de vejar a quien decide tirar el penalti y no digamos si coyunturalmente lo falla. Ponerse de perfil en los momentos concretos desde la pureza y la confortable trinchera ideológica, no es que sea de cobarde, es que en ningún modo suma para lograr conseguir los objetivos o al menos algunos de ellos.

Siguiendo con el símil futbolístico, entre esos grupúsculos políticos y sindicales, pocos o ningún voluntario hay que manifiesten su voluntad de salir de la confortable trinchera para tirar el penalti, prefiriendo que sean otros los que asuman la responsabilidad.

Nada de esto debe entenderse como que la crítica no sea válida y que no se asuma, todo lo contrario, pero no es menos cierto, que más que deseable seria que todos al unísono arrimemos el hombro, apartando aquello que nos pueda diferenciar y potenciar lo que nos pueda unir.

En este 1º de Mayo pasado, como en muchos otros, mucho de esto se ha visto aquí, allá y en maracuyá, y nada hace pensar que no siga pasando. Y muchos de los que se rasgan las vestiduras porque los retrógrados en derechos y libertades estén ganando terreno en la sociedad y en las instituciones, llegado el caso, seguirán poniéndose de perfil manteniendo su pureza ideológica, dejando que sean otros los que asuman la responsabilidad, y ay de aquel que sin tener en cuenta las coyunturas concretas y correlación de fuerzas no se preste a pasar por el tamiz de su supuesta superioridad moral.

Puño en Alto

Una respuesta a “CON CRÍTICAS Y SIN ELLAS, TODOS A UNA”

  1. Desearos q ganeis, q así ganamos todos, España y nosotras necesitamos la necesidad de vivir en convivencia, dignidad ,decencia y darnos a nosotras y al planeta una oportunidad en armonía y en paz.mucha suerte para todas/os.

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