Y SE ARMÓ EL BELÉN EN LA FERIA

Casetas a medio montar, otras sin montar y algunos caseteros han desistido de montarla ante el caos originado principalmente por un inútil cuyo único objetivo era cobrar su soldada durante los cuatro años de legislatura y de un alcalde que al ser interpelado por la oposición ante el escándalo se limita a echar balones fuera diciendo que él no tiene que dar explicaciones algunas al respecto.

Lo cierto es que una Feria, esperada por propios y extraños después de dos años, está sumida en un desastre organizativo sin precedente. Los caseteros que esperaban como agua de mayo los posibles ingresos que obtendrían durante la Feria, las empresas de catering y aquellos que esperaban ser contratados verán como sus expectativas frustradas.

El Delegado de Fiestas manifiesta que no ve motivo para dimitir, que él ha estado día y noche en la Feria. Habrá estado muy entretenido en otros menesteres porque de nada ha servido su presunta presencia en el real para acelerar la instalación de los módulos. Se escuda, como insigne representante de la mediocridad política, en la empresa contratada para tal fin. Esta vez, ni aquella virgen que dice que se le apareció al ser nombrado delegado y cobrar un muy generoso sueldo, va a poder interceder para sacarle del lío en que ha convertido el montaje de la feria.

El alcalde, también haciendo gala de su manifiesta mediocridad, se pone de perfil diciendo que esa es responsabilidad del Delegado y no suya. Ya sabíamos que el esmirriado solo es alcalde para la foto y poco más, de lo malo de su gestión, que es mucho, es siempre culpa de otros. En esta ocasión, es él quien ha mantenido en el cargo al inútil como Delegado de Fiestas durante tres años sin que se le conozca algo reseñable en la gestión de sus responsabilidades. Si incompetente es uno, el otro no le va a la zaga.

Mientras cada municipio se esfuerza en lucir sus mejores galas y su mejor y cuidada imagen en sus fiestas grandes, en el caso de la Sanlúcar del Santo Régimen, sale a relucir la mediocridad de unos gobernantes.

El desastre organizativo de la feria y de sus consecuencias no lo va a poder compensar ni la Capitalidad Gastronómica en la que estos inútiles han puesto todas sus esperanzas, porque del fiasco en el que han convertido la conmemoración del V Centenario ya no pueden esperar nada que vender ni nada bueno para la ciudad.

Llueve sobre mojado en la Sanlúcar del Santo Régimen, y aún hay quienes dan crédito a este equipo de gobierno, claro son los que hablan y actúan desde la saciedad de su agradecido estómago y no desde una mínima preocupación por la situación de abandono en que está la ciudad, que todo hay que decirlo.

La Feria de la Manzanilla 2022 no se recordará por ser la vuelta a una normalidad después de dos años de pandemia, sino por el desastre que unos incompetentes han convertido el simple montaje de la infraestructura, que todos los años es la misma.

La normalidad que los sanluqueños añoramos se ha ido al traste, pues a la largo de esta semana todo tendremos oportunidad de demostrara estos incapaces hasta donde llega nuestra indignación

Puño en Alto

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