EL TORTAZO versus TIROTEO

¿Fue un chiste fácil propio de un mediocre humorista? ¿Fue una reacción exagerada? ¿Fue un comportamiento machista? ¿Fue un acto de amor? ¿Fue una provocación? ¿Fue la oportunidad bidireccional de saldar cuitas pendientes? ¿Fue un acto violento injustificado? ¿Fue algo parte del show para ganar audiencia? ¿Fue todo ello a la vez?

Estas consideraciones y otras muchas sirvieron para que concienzudos articulistas, columnistas, contertulios, políticos y algunos que pasaban por allí llenaran páginas y espacios televisivos, sin obviar las redes sociales, en referencia del incidente en la entrega de los Premios Oscar en el que el actor Will Smith bofeteara al humorista presentador de los premios, Chris Rock, por una desafortunada gracieta acerca de la alopecia que aqueja a la actriz pareja del referido actor.

La atención mediática internacional fue tan desmedida que por un tiempo oscureció la sinrazón de la guerra que se libra en Ucrania, en la que están muriendo personas.

¿Hubiese tenido la misma resonancia mediática si el hecho, absolutamente censurable por ambos, no hubiese ocurrido en la ceremonia de entrega de los Oscar?

¿Hubiese tenido la misma trascendencia si los protagonistas no fuesen los que fueron? Estas interrogantes son igualmente parte del análisis de los que decidieron darle al incidente un cariz tan esencial como para que se estuviera discutiendo y debatiendo el incidente durante mucho tiempo.

Un país como EE.UU. en el que casi a diario ocurren desgracias mortales por ataques a centros públicos como el reciente en una pequeña población de Texas en el que murieron 21 personas entre ellas 19 niños de corta edad, y se siguen justificando el libre acceso a las armas, resulta que se rasgan las vestiduras por lo ocurrido con el actor, creyéndose obligado recurrir a la violencia para defender el honor de su esposa supuestamente soliviantado por un desafortunado chiste.

En Norteamérica, mientras ocurría el incidente del bofeteo retrasmitido en prime time moría más de doscientas personas en tiroteos y más 3000 mujeres morían por violencia de género, otras tantas fueron violadas. Eran anónimas y tampoco murieron o fueron violadas en una ceremonia retransmitida en directo. Nada de ello merece el concienzudo análisis pormenorizado del bofeteo referido, lo que demuestra la hipocresía de la sociedad norteamericana propia de una sociedad enferma.

Una vez amortizado mediáticamente el incidente, se pasó sin solución de continuidad a volver a analizar y debatir sobre la marcha de la guerra en Ucranía y sus consecuencias económicas y políticas, hasta que los medios de comunicación estimen que un nuevo incidente es digno de acaparar la atención pública para seguir llenando titulares en toda clase de medios con que entretener y distraer la atención pública.

Puño en Alto

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