19 MENOS

Solo unos malnacidos pueden negar la dramática realidad aunque la vean ante sus ojos cada día, y para negarla, además, recurren a un cambio de denominación de esa violencia por un mero cálculo político que creen que les benefician. ¿Las víctimas?, les da igual. Y solo otros malnacidos, sin negar esa dramática realidad, son capaces de aceptar el negacionismo de los anteriores, con tal de que no se ponga en juego su acceso y continuidad en el poder y perder su sillones. También les da igual las víctimas, por supuesto.

Pero lo cierto, es que la realidad sigue ahí. Y esa dramática realidad está asesinando a mujeres.

La dramática realidad es que, los últimos 8 días del pasado mes de mayo, fueron asesinadas 4 mujeres por sus parejas o exparejas; y en lo que va de año, son 19 mujeres las que han sido asesinadas por sus parejas o exparejas. Sí, mujeres ASESINADAS, aunque los medios se empeñen en decir mujeres “fallecidas”, porque con una simple palabra la realidad también puede ser manipulada. Y por suerte para quiénes quieren negar esta realidad, contamos solo 19 víctimas porque cada año el 1 de enero el contador se vuelve a poner a cero, así parece que la realidad no es tan aterradora, así la realidad no preocupa, así es más fácil que cale el mensaje de que esta violencia machista no existe. Pero lo cierto es que desde 2003 son 1.149 mujeres las que han sido asesinadas, las que se han contado oficialmente claro, no debemos olvidarnos de todas aquellas que no fueron contadas.

La dramática realidad es que nos quieren hacer olvidar también las otras víctimas de esta violencia machista: son 18 niños y niñas los que se han quedado huérfanos en lo que va de año, 355 si contamos desde 2003.
La dramática realidad es que las medidas aprobadas para proteger a las mujeres amenazadas directa o indirectamente siguen fallando o son insuficientes en gran proporción, de ahí que muchos de los casos donde la víctima fue asesinada, hubiera presentado ya alguna denuncia por maltrato previamente o incluso tuviera en sus manos un papel donde decía “orden de alejamiento” o el asesino ya estuvo previamente en la cárcel cumpliendo condena por maltrato y violencia.
La dramática realidad es que terminaremos acostumbrándonos, si es que no lo hemos hecho ya, a esos minutos de silencio en las puertas de los ayuntamientos, en los que ni siquiera se atreven a mostrar respeto aquellos mismos que niegan esta realidad tan perturbadora, porque como hemos dicho antes, las víctimas no les importan.

Cabe mencionar el trabajo tan nauseabundo que están haciendo los medios de comunicación al respecto, es atroz, vendiendo titulares donde las declaraciones machistas se ponen en primera plana sin importar sus terribles consecuencias. Todavía resuena en nuestras cabezas la frase desoladora de un líder andaluz de la ultraderecha donde fomentaba las relaciones sexuales a cambio de dinero, siendo semanas después una chica violada por un grupo de hombres, a la cual le tiraron sobre su cuerpo desnudo 17 euros. Tampoco podemos obviar la manipulación tan descarada de la información que hacen, para que se llegue a conclusiones totalmente erróneas, como el último caso del juicio mediático entre unos actores de Hollywood, donde solo se juzgaba la difamación que se ha dado entre ambos, y aunque anteriormente se había probado ante un juez hasta 12 veces que el acusado maltrató a la víctima, se ha llevado a la opinión pública el mensaje de que ella miente. Nada que ver con lo verdaderamente ocurrido, desde luego, porque ni siquiera este juicio iba sobre eso. Pero, misión cumplida: la violencia de género no existe, dicen.

Este negacionismo que cala profundamente, no solo provoca que no se crea a las víctimas, sino que conlleva que estas cada vez tengan más miedo a poner denuncias por no ser creídas. Y no es para menos. Recordemos aquel fatídico caso de 1997, donde una mujer, tras tener la fuerza suficiente de contar en una entrevista televisiva las décadas de maltrato que había sufrido junto a su expareja, fue quemada por el mismo a los 13 días. Recordemos el escalofriante caso de 2016, donde una jueza le preguntó a una víctima de violación si cerró bien las piernas. Recordemos los desoladores titulares de hace unas semanas donde se decía que una chica “ebria” había sido violada. Desgraciadamente no son casos aislados. Parece que las cosas no han cambiado mucho. ¿Cómo se va a atrever una víctima a denunciar si incluso desde las instituciones se desconfía de ella, se ridiculiza y se le deja desamparada?

No podemos olvidar que estos feminicidios son propiciados y alentados por toda una cultura machista que está presente en nuestro día a día. Si se deja que se siga aplaudiendo los comportamientos machistas, si se sigue restándole importancia a la violencia machista, si se sigue repitiendo una y otra vez que el feminismo es innecesario y es exagerado, si se sigue permitiendo la difusión de bulos, si se sigue alentando la peligrosa desinformación, si se sigue mirando para otro lado, si se deja que se siga negando la violencia de género… Esta lacra social, seguirá en auge aunque cada año se insista en poner el contador a cero. Hagamos lo que tengamos que hacer de una vez para acabar con esta violencia de género, analicemos lo que tengamos que analizar para averiguar en qué estamos fallando, lleguemos a la raíz de este barbarie para poder ponerle freno y unamos nuestras fuerzas para que no lleguemos tarde nunca más. Porque seguimos llegando tarde, seguimos viendo cientos de casos en los que la víctima ni siquiera pudo presentar una denuncia, otros tantos en los que la víctima pidió ayuda y la respuesta que recibió fue desoladora. Las dejamos solas. Las seguimos dejando solas.

Y es necesario que la sociedad al completo trabaje de la mano, porque ponerle freno a esto no será posible mientras no se eduquen en valores verdaderamente feministas, mientras en los medios se le ponga un micrófono o se le regale una portada en un periódico al machista de turno, mientras las políticas no se pongan en práctica tras unas lentes violetas.
Los datos hablan por sí solos: 1.149 mujeres y 355 niños y niñas. El feminismo nunca ha matado a nadie. El machismo sí.

No lo olviden.

Puño en Alto

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