VICTIMISMO COMO ANIMAL DE COMPAÑÍA

En política, como en cualquier otro orden de la vida, hay quienes tiene una tendencia obsesiva a recurrir al victimismo como vía de escape para eludir responsabilidades, como forma de estrategia para obtener ventajas o para compensar debilidades o carencias propias. Les permite no hacerse cargo de sus actos, tienen el “derecho” de quejarse y recibir atención, reciben menos críticas, se pueden volver el centro de atención, adquierendo cierto poder sobre otras personas. Y eso lo hace adictivo.

En la Sanlúcar del Santo Régimen, los que llegaron a creer que estaban llamados a tomar el cielo por asalto, después de llevarse cuatro años sesteando cuando no conspirando junto al PSOE, que tanto decían y dicen aborrecer, contra los que hipócritamente llaman hermanos de la izquierda, en 2019 dieron el, previsible para todos menos para ellos, batacazo electoral y para no asumir la responsabilidad del mismo recurrieron al victimismo, culpando de todos sus males y penurias precisamente a sus hermanos de la izquierda. Lo de la reflexión lo dejaron para otro día. Día que aún no ha llegado.

Quien más se significó en utilizar ese victimismo, es precisamente quien posteriormente lleva protagonizando un palmario ejemplo de transfuguismo político. Públicamente en su día, formalmente en el pleno municipal no, por supuesto, manifestó abandonar la formación podemita por la que había salido elegido en 2019, como único concejal de la misma para integrase en otra formación política. Quienes le conocen bien, creyeron que no lo había hecho por su proverbial vagancia y dejadez, pues no. Un asalta cielos, aunque frustrado, no podía admitir que lo hacía por un motivo tan mundano como prosaico como seguir disfrutando de la asignación económica y controlar el contrato de funcionario de empleo que corresponde al grupo por el que se presentó. Siendo 5 los casos de tránsfugas existentes en el Pleno municipal, solo dos no se ha integrado en el Grupo de los No adscritos. Uno, porque sigue siendo Delegado de Cultura y Fiestas para cobrar su generoso sueldo para lo que hace y el expodemita, que de hacerlo perdería las prerrogativas económicas anteriormente referidas hurtadas a la formación morada local.

En un recién pleno municipal extraordinario celebrado para poner cierto orden por los habidos casos de transfuguismo. Lo de poner cierto orden es todo un eufemismo porque ¿qué orden va a poner quien fomenta, protege y alimenta los casos de tranfuguismo?
En el transcurso del pleno, llegó el expodemita, ahora andalucista de faralae y Tsorero de nuevo cuño, recurriendo al consabido victimismo, se lamentaba con desazón que de los cinco casos de transfuguismo, el único que había sido citado con nombre y apellidos era el suyo. Lo que le sirvió para denunciar un acoso y derribo por querer dar voz propia a Andalucía.

Nuevamente, no hay asunción de responsabilidad ni mucho menos de reflexión, de ser tránsfuga tienen culpa los que hicieron un pacto con el diablo para arreglar no se sabe qué en el sur. En definitiva, es tránsfuga porque otros le obligaron, sigue cobrando la asignación económica porque se la pagan y controla el funcionario de empleo porque quién mejor que él.

Para algunos, no se sabe si desde la desfachatez, la desvergüenza y la cara más dura pretende que compremos victimismo como animal de compañía. Lo peor no es que lo pretenda, es que pueda encontrar quien esté dispuesto a comprárselo.

Puño en Alto

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