MORENO BONILLA, UN LOBO CON PIEL DE CORDERO

El presidente de la Junta de Andalucía, Moreno Bonilla, tras una campaña bien orquestada de hombre tranquilo, sosegado y moderado, ganó con mayoría absoluta las pasadas elecciones andaluzas. También es cierto, todo hay que decirlo, que lo consiguió con la inestimable ayuda por demérito de sus adversarios políticos, unos por desubicación, otros entretenidos en estériles luchas intestinas y otros, como el tonto útil Juan Marín, que creyendo que podía sacar beneficio propio, asumió el trabajo sucio del que solo Moreno Bonilla se benefició.

Poco a poco, Moreno Bonilla está demostrando que aquella moderación era una tan solo una pose, porque se la está poniendo por montera cada vez que puede. La Sanidad Pública andaluza sigue estancada y sin miras de mejorar, mientras los conciertos con la privada aumentan, como la panacea de resolver la precariedad provocada por ellos mismos.

La Educación sigue por la misma senda que la Sanidad. La creación de la Dirección General de la Educación Concertada, da una buena pista por donde van los tiros y qué pretende potenciar en este aspecto en Andalucía, senda iniciada por el finado Consejero de Educación que pertenecía a Cs de Juan Marín.

Ahora, abandonando la moderación para mejor ocasión, presenta su “revolución fiscal”. Revolución que consiste, ¡oh sorpresa!, básicamente en reducir los impuestos a los andaluces más ricos. Esto es, suprime el impuesto sobre el patrimonio, que afecta a tan solo el 0,2% de la población, esto es, a poco más de 17.000 andaluces que tienen un patrimonio superior a 1.000.000 de euros, dejando de ingresar 120 millones de euros. Lo hace con la argucia de que con esta medida vendrán inversiones a Andalucía, lo que no dice es que si vienen seguirán sin tributar por este impuesto.

Este es el despropósito fruto de la moderación de Moreno Bonilla, que quiso marcar distancia con la presidenta madrileña en el fondo y las formas, y que ahora la quiere emular, pretendiendo convertir a Andalucía en un paraíso fiscal solo para ricos haciendo dumpin fiscal a otras autonomías.

Ahora viene la desvergüenza. Mientras que Moreno Bonilla presentaba su revolución fiscal, otros miembros del PP andaluz, como Elías Bendodo, exigían al Gobierno de Sánchez más financiación para los comedores escolares, después de haber perpetrado el cierre de algunos de ellos por toda Andalucía.

Miles de andaluces están comprobando como Moreno Bonilla se está convirtiendo en un lobo con piel de cordero y se saben engañados, pero ahora no cabe ni lamentarse ni rasgarse las vestiduras, lo que toca es disfrutar de lo votado a unos, mientras la mayoría social lo sufre y padece.

Cuatro años son muchos años para perder derechos y ahondar en la desigualdad, pero los suficientes para que nos dejemos de mirar el ombligo y articulemos una alternativa tan real como necesaria.

Puño en Alto

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