EL POLITIQUEO DE FEIJÓO

Muchos creyeron que después de Rajoy y Pablo Casado en el PP rompieron el molde. Pero no debió ser así, no solo no lo rompieron, sino que lo mejoraron en toda su esencia. Y cogiendo lo mejor de cada uno han moldeado quien aglutina sus más sobresalientes virtudes.

De esta manera han conseguido el Monigote, Fantoche, Títere, Torpe, Marioneta, Tosco, Mequetrefe, Mentecato, Simplón, Muñeco, Pantomima en un solo personaje.

Pero también al Mostrenco, Lerdo, Zafio, Sandio, Menguado, Pusilánime, Errabundo, Botarate, Mamarracho, Memo, Cernícalo, Ruin, Tarambana, Miedoso, Remedo y Espantajo.

Sin olvidar al Insulso, Anodino, Escaso, Exiguo, Incapaz, Baladí, Corto, Ridículo, Frívolo, Nimio, Insustancial, Fútil, Vano, Insípido, Huero, Gazmoño y hasta Ñoño.

Pasando por Vacío, Mojigato, Timorato, Acomplejado, Hipócrita, Farsante, Falsario, Embustero, Trampantojo, Insignificante, Chapucero, Inepto y Tutelado como condimento imprescindible.

No obviando lo de Impresentable, Incompetente, Negado, Zascandil, Voluble, Inconsecuente, Tornadizo, Variable, Impresionable, Influenciable y Temeroso.

Siendo muy generoso en lo de Irresoluto, Aprensivo, Cortito, Dominguillo, Mendaz, Mezquino, Informal, Obtuso, Alfeñique y Mequetrefe.

Si quienes han llegado en la lectura hasta aquí, creen haber identificado a Alberto Núñez Feijóo, debemos y tenemos que decir que todo parecido con el susodicho es mera y pura casualidad. Aunque si bien es cierto que después de su actuación, lo más parecido a un politiqueo, en lo referente a la impresentable marcha atrás que ha protagonizado en lo referente al acuerdo de renovación del Consejo de Poder Judicial, ha ganado muchos enteros para que así sea reconocido, al tener que claudicar en su intención de rubricarlo por las presiones políticas de la derecha más extrema de su partido y de los medios de comunicaciones afines a la misma, sin dejar de mencionar a la ultraderecha que calladamente se frotaba las manos.

Según dicen, Feijóo después de recibir cierta llamada telefónica, sintió como un sudor frio corría por su espalda y, prefiriendo quedar como un verdadero Pelele, dio marcha atrás en eso del acuerdo de renovación del CGPJ y de cumplir la Constitución, conociendo el currículum traicionero de muchos de los que les rodea pensó que le iban a dejar más solo que la una y a los pies de los caballos.

Feijóo creyó que mandaba en el PP al creerse también que llegó como el deseado, y lo ocurrido ha demostrado con toda crudeza su corto liderazgo, su menos autoridad y sí su mucha transitoriedad, precariedad, temporalidad, brevedad, provisionalidad, fugacidad y caducidad en el cargo.

Quien manda en el PP es, fundamentalmente, quien puede engrasar económicamente a los medios de comunicación para que denuncie o proponga editorialmente una línea a seguir y Feijóo no tiene capacidad de ello más allá de la Galicia que ya no controla.

Si politiquear se entiende como intervenir o brujulear en política, Feijóo ha politequeado para salvar su trasero y evitar quedar como un nuevo Casado.

Puño en Alto

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