LA GUERRA QUE NO CESA

La Rusia de Putin tiene sumida a Europa en una de las mayores crisis económica desde la II Guerra Mundial, con unas repercusiones sociales por venir impredecibles que todo parece van a capitalizar o están ya capitalizando políticamente las formaciones políticas de extrema derecha. Más de medio mundo sumido en una crisis energética, así como, en una crisis alimentaria sin precedente. Y lo más importante sometiendo a un país, Ucrania, a una barbarie de exterminio, igualmente sin precedente, salvo el caso del que están sufriendo desde décadas los palestinos por parte de Israel ante la indiferencia de la comunidad internacional y del que padecen, igualmente durante décadas, algunos países africanos, con la misma indolencia de esa misma comunidad internacional hipócritamente alarmada por el desafuero de Putin.

Con todo esto, los sesudos analistas, supuestos expertos en guerra y en geopolítica y todo lo relacionado habido y por haber, mantienen que Rusia está perdiendo la guerra y por eso está recrudeciendo sus ataques indiscriminados contra la población civil ucraniana directamente o destruyendo las infraestructuras de suministros energéticos que presagia un éxodo masivo de personas huyendo del horror de la guerra, del frio y de la venidera hambruna. Pues menos mal, porque de lo contrario no sé qué más tendría que estar pasando si Putin estuviera ganando la guerra, según sus criterios.

No sabemos si los análisis y reflexiones de estos concienzudos expertos llegaran a oídos de los ucranianos y demás personas que están padeciendo las consecuencias de la guerra, pero nos podemos imaginar a donde enviarían a cada uno de ellos.

Sin quitarle un ápice de responsabilidad a Putin de lo que está pasando, lo cierto es, que EE.UU., a través de la OTAN, de forma intencionada llevaba años provocando al dictador ruso y no creemos que la respuesta de Putin no debiera estar sobre la mesa de las posibilidades y, sin embargo, se continuó con la provocación, hasta que consiguieron la respuesta supuestamente no deseada o, tal vez, sí.

La pregunta inicial que en todo proceso de investigación policial para abrir vías de indagación es ¿a quién beneficia?

En esta guerra, como en tantas otras, al margen de las estrategias geopolíticas que nada tiene ver con la justicia y respeto al derecho internacional y al respeto de las condiciones de vida de las personas, quien está ganando, sí o sí, es la industria armamentística, sobre todo la norteamericana, que llevaba sumida en una crisis desde hacía años. Ahora sus dividendos están siendo escandalosos y más aún con el acuerdo entre los países miembros de la OTAN en aumentar el presupuesto en defensa. Ucrania se está convirtiendo en campo de batalla de experimentación de las llamadas armas convencionales. Los drones suicidas de fabricación iraní utilizados por Rusia son buena prueba de ello. Israel ya está estudiando la forma de cómo contenerlos y harán las pruebas de la eficacia en suelo ucraniano.

Así las cosas, no importa si Putin está ganando o perdiendo la guerra, porque ganándola o perdiéndola, los que la pierden serán la población civil, la directamente involucrada y la que, en el mejor de los casos, solo padecerán los efectos colaterales de una guerra sin sentido provocada por un sinsentido o no.

Puño en Alto

2 respuestas a “LA GUERRA QUE NO CESA”

  1. El régimen yankee tiene sumida a Europa y a ese gran país llamado Rusia solo se defiende del fascismo

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  2. Viva Rusia
    Viva putin
    Y todos somos Rusia
    Abajo el imperio sionista-yankee

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