HIPOCRESÍA INTERNACIONAL

Más allá de que el Gobierno del Presidente Volodomir Zelenski levante poca simpatía por razones obvias y que la injusta invasión rusa a Ucrania haya estado de alguna manera provocada por la OTAN para favorecer los intereses geopolíticos de EE.UU. y los intereses económicos de su poderosa industria armamentística, los ucranianos merecen la solidaridad y apoyo del orden que sea por parte de la comunidad internacional.

El apoyo inequívoco y necesario de la comunidad internacional a Ucrania y la condena manifiesta, incluido las sanciones a Rusia, tengan los efectos que tengan, así como, las consecuencias que están teniendo, no está evitando que la población civil ucraniana este padeciendo los horrores de la guerra en todos los sentidos: muertes y privación de los elementos básicos de subsistencia, sobre todo, ahora que Putin ha decidido destruir gran parte de las infraestructuras energéticas de Ucrania. Por ello, la comunidad internacional ha redoblado la condena a Rusia, proponiendo nuevas sanciones y apoyando a Ucrania con el envío de materiales e infraestructuras que puedan servir para solventar las difíciles condiciones de vida que tendrán que enfrentar los ucranianos en este invierno.

Sin embargo, esta condena y actitud solidaria de la comunidad internacional con Ucrania contrasta con la indolente actitud en otros casos, lo que demuestra la doble vara de medir y supone una evidente hipocresía. Cuba lleva padeciendo durante décadas un bloqueo económico injusto y caprichoso por parte de EE.UU., ante una permisividad de gran parte de la comunidad internacional, que tiene sometida a la población cubana a una secular pobreza y precariedad.

Esta hipocresía es mucho más evidente y descarnada en el caso del genocidio palestino por parte de Israel. Los palestinos, como los ucranianos por parte de Rusia, ven como Israel les está arrebatando injustamente por la fuerza su territorio y están siendo aislados en condiciones de vida infrahumanas en lo más parecido a inmensas cárceles a cielo abierto con la falta de medios básicos de subsistencia con toda impunidad, cuando no, con la indiferencia o complicidad de esa misma comunidad internacional.

EE.UU. en Cuba e Israel en Palestina merecen la misma inequívoca condena y solidaridad, las mismas sanciones por parte de la comunidad internacional que merecidamente recibe Rusia por injusta invasión a Ucrania. Cubanos y palestinos, más allá de las ineficaces resoluciones con la boca pequeña en las Asambleas de Naciones Unidas son tan merecedores de la efectiva solidaridad internacional que los ucranianos. Contra EE.UU. y contra Israel no hay condenas ni propuestas de sanciones ni nada parecido, solo indiferencia y hasta complacencia.

La «realpolitik» condena a Cuba y a Palestina gracias a una hipócrita comunidad internacional subyugada a los intereses geopolíticos de EE.UU. y a los intereses económicos de las multinacionales de armamentos, en gran medida norteamericanas.

Puño en Alto

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: